LA ENSAYISTA Y LA CIUDAD

arquitectura

Georgina Cebey, Arquitectura del fracaso, Fondo Editorial Tierra Adentro, Ciudad de México, 2017.

 

Nuestra literatura suele padecer de un ensayo encandilado por cierto cosmopolitismo artificial. Leemos ensayos que narran caminatas por Nueva York, París, Berlín, Praga. Vemos voces ensayísticas que disertan sobre la condición humana, la modernidad, el lugar del escritor en el mundo. Se citan autores exóticos, casi siempre en sus lenguas originales

Al margen de esta tendencia reiterada, Arquitectura del fracaso propone un cambio de dirección interesante en el catálogo del Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos. Desde Todo retrato es pornográfico, de Yunuen Díaz, no había resultado ganador un libro que presentara cruces entre el ensayo personal y el ensayo académico con ese grado de integración y voluntad estilística.

Georgina Cebey (1982) tiene una formación universitaria específica: es doctora en Historia del arte. Este dato sería trivial de no ser porque el perfil de la escritora permite comprender parte importante del método compositivo del libro. En Arquitectura del fracaso, el proceso de investigación histórica ha sido esencial. Aunque gran parte de este trabajo ha sido asimilado por la prosa y por el tratamiento de cada uno de los ensayos, es visible que detrás de cada uno de los nueve textos que conforman el volumen hay una enorme labor de documentación que fluye de forma orgánica conforme se despliegan los ensayos.

Para Cebey, puede leerse el fracaso de los proyectos de modernización nacional a partir de las reliquias arquitectónicas urbanas de la era priista. En “La Torre Latinoamericana, un llavero de 182 metros”, se explora el significado psicosocial de la gran torre del centro de la Ciudad de México a partir de su historia, su representación en la cultura popular y como símbolo del aspiracionismo de mediados del siglo XX. “Metro Insurgentes, una ruina circular” se aproxima a la contradicción entre la roca prehispánica y el concreto industrial que conforma la estética de la una de las estaciones más emblemáticas del Sistema de Transporte Colectivo y pone de relieve las implicaciones de esa síntesis entre pasado y modernidad a partir de la figura del metro. “Monumento a la Revolución, el tiradero emocional de la desgracia mexicana” reconstruye la historia de dicho monumento y lo interpreta como metáfora del Estado revolucionario protector que se edificó a sí mismo anacrónico, contradictorio y discontinuo. “El Museo de Arte Moderno, una caja de cristal en medio de un bosque” cuenta la historia de un espacio que, sin una política y un objetivo, coherentes, se estableció como un depositario de lo más reciente de la producción artística del país pero que, por lo disfuncional y pretencioso de su arquitectura, no logró consolidarse como sitio de referencia para el arte moderno.

Los últimos ensayos se aproximan críticamente a espacios condicionados por la lógica neoliberal. “Insurgentes 300, espectro de la modernidad” es un texto que explora la historia de una construcción que en sus años dorados tuvo alta plusvalía pero que, con el paso del tiempo, fue abandonado y apenas resiste como un triste recuerdo de la utopía fallida de la modernidad. “El Memorial de las Víctimas de la Violencia en México, arquitectura y culpa” formula una crítica feroz a un monumento colocado por el Estado para conmemorar a las víctimas de una guerra iniciada por el propio Estado, y cómo la hipocresía y el doble discurso se ciernen sobre la historia oficial y sus representaciones materiales. En “Cineteca Siglo XXI, una nota a pie de página” se recupera la historia de las distintas sedes de la Cineteca y cómo su última intervención arquitectónica no sólo estuvo llena de opacidad e irregularidades sino que despojó de su espíritu original al proyecto y lo volvió un espacio genérico propio de un centro comercial. Por último, “Vivienda periférica, un puñado de desierto” analiza los problemas sociales de la política de vivienda popular que he imperado en el país desde hace décadas, y cómo la especulación inescrupulosa de las grandes constructoras ha creado un círculo vicioso de marginación social que ilustra un proyecto, no sólo social sino de nación, fracasado.

Estos ensayos tienen una orientación infrecuente en el ensayo mexicano reciente: el componente político. Los textos de Cebey proponen una crítica de la modernidad a partir del examen de objetos arquitectónicos concretos, sin renunciar a la apuesta estética que consigue, salvo algunos momentos autobiográficos que no están adecuadamente integrados a los textos, ensayos muy bien escritos, informados, y en algunos momentos hasta poéticos. La mirada de la ensayista disecciona la ciudad, su estética y su política subcutánea en la gran tradición no sólo del ensayo latinoamericano sino de pensadores como Walter Benjamin, que vieron en la ciudad la clave para descifrar y desmontar los resortes de la modernidad capitalista.

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Publicado en “El Comentario” 342 (02/07/18): http://elcomentario.ucol.mx/numero-342/

 

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